En procedimientos de fiscalización, existe un componente de tiempo: la autoridad no puede
revisar indefinidamente. Por eso existen reglas de caducidad y plazos para determinar
contribuciones.
Conocer estos conceptos ayuda a gestionar correctamente el alcance: qué ejercicios son
relevantes, cómo enfocar evidencia y por qué la bitácora de notificaciones y acuses es
indispensable.
1) Concepto general
La caducidad es el plazo en que la autoridad puede ejercer facultades para determinar
contribuciones omitidas y sanciones. En términos generales, el plazo base suele ser de cinco
años, con supuestos especiales.
Operativamente, significa que debes ubicar con precisión el periodo revisado y concentrarte en
evidencia de ese periodo.
2) Errores comunes de enfoque
- Entregar documentos de años fuera de alcance.
- Confundir mes revisado con año completo.
- No controlar suspensiones.
Estos errores consumen tiempo y aumentan el riesgo de omisiones en lo realmente importante.
3) Cómo gestionarlo como proyecto
- Calendario de plazos.
- Bitácora de actuaciones.
- Carpeta por periodo.
- Matriz de observaciones y evidencias.
La disciplina documental evita perder oportunidades de aclaración o defensa por temas de
forma.
Checklist
□ Delimitar periodo revisado.
□ Calendario y bitácora.
□ Evidencia por rubro y periodo.
□ Control de acuses.
□ Revisión cruzada antes de enviar.
No se trata de ‘jugar con plazos’, sino de gestionar bien el procedimiento. Si controlas
calendario, alcance y acuses, puedes dedicar energía a desvirtuar observaciones con evidencia.
