Las facultades de comprobación del SAT son las herramientas legales que tiene la autoridad
fiscal para verificar si un contribuyente cumplió con sus obligaciones, revisar su contabilidad,
requerir información y, en su caso, determinar contribuciones omitidas, actualizaciones,
recargos y multas.
Entenderlas es clave porque no todas las revisiones son iguales: algunas se hacen en tu domicilio
(visita), otras desde las oficinas del SAT (gabinete) y otras son 100% digitales (revisión
electrónica). Cada una tiene etapas, plazos y formas de respuesta distintas
1) En qué norma se basan (panorama general)
En México, el marco general está en el Código Fiscal de la Federación (CFF), donde se
enumeran las facultades para comprobar el cumplimiento. Ese listado incluye actos como:
rectificación de errores en declaraciones, visitas domiciliarias, revisiones de gabinete, revisiones
electrónicas y otros procedimientos.
Lo importante para ti no es memorizar fracciones, sino identificar rápidamente: (a) qué acto te
notificaron, (b) qué periodo revisan, y (c) qué información piden.
2) Tipos de actos de fiscalización más comunes
En la práctica, los más comunes son:
- Visita domiciliaria: la revisión se realiza en el domicilio fiscal o establecimientos.
- Revisión de gabinete: la autoridad revisa desde sus oficinas con información que tú
entregas. - Revisión electrónica: cruces de información y requerimientos por Buzón Tributario; suele
iniciar con resolución provisional.
También pueden existir requerimientos para aclarar diferencias, revisar
devoluciones/compensaciones, o verificar obligaciones específicas (CFDI, contabilidad, etc.).
3) Cómo inicia formalmente una fiscalización
Usualmente inicia con una notificación (física o por medios electrónicos) en la que se indica
autoridad actuante, alcance (impuestos y periodos), tipo de facultad ejercida, requerimientos y
plazos.
Un paso crítico es identificar el ‘documento de inicio’ (orden de visita, requerimiento, oficio,
resolución provisional). Ese documento marca el tono del caso.
4) Qué preparar desde el día 1
- Carpeta por periodo con conciliaciones.
- Índice documental (qué evidencia soporta cada rubro).
- Conciliación CFDI emitidos/recibidos vs contabilidad.
- Conciliación bancaria y papeles de trabajo.
- Contratos, órdenes, entregables y evidencia de recepción.
Cuando tu evidencia está ordenada, tu respuesta es más sólida y reduces el riesgo de
observaciones por ‘falta de soporte’.
Checklist rápido
□ Identificar el acto notificado (visita/gabinete/electrónica).
□ Confirmar periodos e impuestos revisados.
□ Definir responsable interno y calendario.
□ Armar índice documental y conciliaciones.
□ Registrar y guardar acuses de todo envío.
CTA
Si recibiste una notificación, actúa rápido y con orden: clasifica el tipo de revisión, arma tu
expediente y contesta con evidencia. Una buena preparación reduce tiempos y riesgos.
Errores comunes que agravan una revisión
Errores frecuentes: (1) responder sin orden documental (enviar archivos sueltos sin índice), (2)
no conciliar CFDI vs contabilidad vs bancos, (3) ignorar notificaciones en Buzón Tributario, (4)
contestar fuera de plazo o con argumentos sin evidencia, (5) firmar actas u oficios sin leer y sin
asentar manifestaciones relevantes cuando proceda, y (6) dejar la revisión solo al área contable
sin involucrar a operación (quienes conocen la realidad del negocio).
Cómo preparar tu expediente audit-ready
Estructura recomendada: (a) índice por rubro y periodo, (b) conciliación CFDI emitidos/recibidos
vs pólizas, (c) conciliación bancaria y papeles de trabajo, (d) soporte de deducciones (contratos,
órdenes, entregables, evidencia de recepción), (e) soporte de ingresos (contratos, entregables,
cobranza), (f) control de nómina y retenciones, y (g) bitácora de respuestas (qué se entregó,
cuándo y por qué). Un expediente ordenado reduce tiempos y errores.
